415.- Todo cambia
En la Tierra, todo cambia.
Es una metamorfosis
lenta, casi imperceptible,
a pesar de su simbiosis.
Las estaciones, los vientos,
la erosión por los gobiernos,
las muertes de unos y otros,
las guerras de tantos pueblos.
Todo ello nos hace ver
la fragilidad del mundo,
la caducidad del ser,
sometido a los apuros.
Porque nada permanece,
porque hasta la nada cambia;
aquí nada permanece;
de la nada al cambio, nada.
Eternamente no hay nada,
pero vivimos creyendo
que todo sigue igual,
que los ríos siguen fluyendo;
que la mar viene y va,
que el agua de la lluvia
es nuestro maná del cielo
y que el viento es nuestra música.
Tendremos que aceptar
que negamos lo innegable,
que todo es provisional
y el cambio no es negociable.
Tendremos que aceptar
que aquí estamos de paso
y hemos de dejar el mundo,
casi, como lo encontramos.
.../...