405.- El beso
En una plaza cualquiera,
también de un pueblo cualquiera,
ella, sentada en sus piernas;
él, sobre un banco de piedra.
Ella le hablaba al oído;
él, reía de tanta dicha.
Ella besaba su cuello;
él, casi, se estremecía.
Entre arrumacos y besos,
entre palabras y sonrisas,
el paisaje no era otro
que el amor a plena vista.
Los amantes disfrutaban
ocupando su universo,
expandido de amor,
todo ello en un beso.
Entrelazaban sus cuellos,
lánguidamente, besándose.
Colgados, uno del otro,
de la boca y en el aire.
Los amantes se juraban,
eternamente, amor.
;sellándolo con un beso
poco antes de su adiós.
El beso quedó ilustrado
en los colores de Klimt
o en la bella escultura
del afamado Rodin.
Escribiendo,en lugar de aprender inglés.
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