jueves, 12 de marzo de 2026

405.- El beso

405.- El beso


En una plaza cualquiera,

también de un pueblo  cualquiera,

ella, sentada en sus piernas;

él, sobre un banco de piedra.


Ella le hablaba al oído;

él, reía de tanta dicha.

Ella besaba su cuello;

él, casi, se estremecía.


Entre arrumacos y besos,

entre palabras y sonrisas,

el paisaje no era otro

que el amor a plena vista.


Los amantes disfrutaban

ocupando su universo,

expandido de amor,

todo ello en un beso.


Entrelazaban sus cuellos,

lánguidamente, besándose.

Colgados, uno del otro,

de la boca y en el aire.


Los amantes se juraban,

eternamente, amor.

;sellándolo con un beso

poco antes de su adiós.


El beso quedó ilustrado

en los colores de Klimt

o en la bella escultura

del afamado Rodin.


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