412.- Mala pesca
Eché los anzuelos
al mar para pescar ;
las algas que enganchaban
sólo hacían estorbar.
Mi intención era buena,
pero el mar es así.
La buena voluntad
no supone buen fin.
El mar tiene dos caras,
sólo que vemos una;
la otra, la de las algas,
es tenebrosa y oscura.
Las olas que nos mojan,
que mueren a nuestros pies,
es la mar que nos atrae
y nos hace volver.
-Echa la red, jabeguero,
y que la red haga cerco.
Tú tiras de un cabo
que yo tiraré del otro.
Nuestras fuerzas deben
equilibrarse
para que, así, el copo
llegue a nosotros.
¡Qué buenos jabegueros somos
pero qué mala pesca hacemos!
Habrá que volver otro día
para empezar de nuevo.
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