431.- Difícil de restañar
El cristal cuando se rompe
no se puede restañar;
el hombre, cuando envejece,
se vuelve como el cristal.
Así, que cuando se cae,
por aquello de la edad,
se rompe en mil pedazos
difícil de restañar.
Sólo funciona su mente;
su cuerpo no va a la par.
Cree que puede correr,
pero cuesta caminar.
La cabeza le funciona,
tan bien, que puede contar
su historia, en capítulos,
sin dejar nada detrás.
Si lo vemos ahí, sentado,
en el banco de una plaza,
es porque anda recordando
su juventud, tan cercana.
De vez en cuando, sonríe
por aquello que recuerda;
otras, lagrimean sus ojos
por pensar que nada queda.
Con las manos a la espalda,
encorvado y cabizbajo,
retorna donde le esperan
desde hace muchos años.
Una vez, acomodado,
en su casa y con los suyos,
piensa que lo tiene todo,
pero...le dura un minuto.
.../...
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