401.- Sorprendido
¡Me sorprenden tantas cosas
de la condición humana!
Linchamos al inocente
y aplaudimos al verdugo.
La justicia va a su bola
después de perder su venda,
y así pueden repartirse
intereses y prebendas.
El dictador es un héroe
y el demócrata, el asesino.
El ciego dice que ve
lo que hace su vecino.
La autoridad se pierde
cuando el discurso es injusto;
de eso saben más los niños
que todos los jueces juntos.
El poder está en manos
de aquéllos que el pueblo pone.
Se dice que el pueblo es sabio,
aunque, a veces, se equivoque.
Y así, podemos tener
a un tal Trump y a otros muchos,
elegidos por el pueblo,
para mal de todo el mundo.
¡Me sorprenden tantas cosas
de la condición humana!
Que ya no sé distinguir
la noche de la mañana.
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