domingo, 31 de mayo de 2026

412.- Mala pesca

412.- Mala pesca


Eché los anzuelos

al mar para pescar ;

las algas que enganchaban

sólo hacían estorbar.


Mi intención era buena,

pero el mar es así.

La buena voluntad

no supone buen fin.


El mar tiene dos caras,

sólo que vemos una;

la otra, la de las algas,

es tenebrosa y oscura.


Las olas que nos mojan,

que mueren a nuestros pies,

es la mar que nos atrae

y nos hace volver.


-Echa la red, jabeguero,

y que la red haga cerco.

Tú tiras de un cabo

que yo tiraré del otro.


Nuestras fuerzas deben

equilibrarse

para que, así, el copo

llegue a nosotros.


¡Qué buenos jabegueros somos

pero qué mala pesca hacemos!

Habrá que volver otro día

para empezar de nuevo.

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sábado, 16 de mayo de 2026

411.- El silencio como amigo

 411.- El silencio como amigo


El silencio es un amigo

que nos dice al oído

eso que nadie se atreve

porque resulta ofensivo.


Nos habla de lo pasado

y lo que puede venir,

de lo que no hemos hecho

por desidia o porque sí.


Nos habla de lo que fuimos,

también de nuestra niñez,

de la juventud dorada

que hacemos reverdecer.


El silencio es un amigo

como el mejor perro fiel;

sólo basta estar solo

para ponerse a los pies.


Y así, en plan de amigo,

iremos desempolvando

todo lo que hemos hecho,

acertando o errando.


Y, ahora, cállate;

no digas nada;

que, a lo mejor, lo que dices,

rompe la luz

y lo apaga.

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lunes, 11 de mayo de 2026

410.- Aliviado

410.- Aliviado

Le he pedido a la lluvia

que me moje los labios

y me refresque la cara 

para sentirme aliviado.


El cansancio de los años

se visualiza en el cuerpo,

que se dobla como el mimbre

pero no vuelve a ser recto.


Los caminos recorridos

no son para alcanzar meta;

de nada nos sirve andar

si no disfrutas la senda.


Prefiero vivir cansado

que ver la vida pasar;

vale la pena el cansancio

aunque te doble el andar.


Hay nubes negras que pasan

que sólo nos dejan sombras;

mejor que se vayan lejos

si ni siquiera nos mojan.


De niño bebí el agua

de la mano de mi madre;

el agua que bebo ahora

me alivia por un instante.

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viernes, 1 de mayo de 2026

409.- Mala gente

409.- Mala gente

El hambre de poder

junto a sus fuerzas,

hacen de estos hombres

monstruos de guerras.


Y juegan con el mundo

a su capricho,

inventando excusas 

y enemigos.


La muerte es para ellos

una jugada,

que les vienen muy bien;

crece su  fama. 


Afines egocéntricos

y en su maldad,

 su ambición se centra

sólo en ganar.


Ganar a toda costa,

hasta ampliar 

sus dominios del mundo

por vanidad.


Malos hombres que pisan

nuestro jardín,

que hacen de la Tierra

un polvorín.


Ojalá que la muerte

llame a sus puertas

y nos libre, por fin,

de esta ralea.

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lunes, 20 de abril de 2026

408.-Bajamar

408.- Bajamar

Mi patio  era la calle,

y mi campo, el pinar;

mi monte, la "Tarayuela"

para otear la mar.


Y la playa, ¡ay, la playa!

La playa era mi recreo,

mi contacto con la mar,

donde guardaba mis sueños.


Desde el espigón del puerto,

a la desembocadura 

del río, que un día fue puerto,

está la playa del pueblo.


Los años de mi niñez

y los de mi juventud

están asociados a ella.

Tiempo de sol y luz.


 ¡Cómo olvidarme de ella!

Del color de su arena;

de mi caminar desnudo

en bajamar, ¡la excelencia!


Es sentir la ingravidez;

como andar sobre la mar

sin pensar en un mañana.

Es, simplemente, gozar.


En un rincón de mi pueblo,

otra playa: Yerbabuena;

Tesoro entre las playas

y abandono de las penas.


Dile a la mar que me acuerdo

de mis juegos en sus playas

y de mi andar descubriendo

lo que sus olas me daban.

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jueves, 9 de abril de 2026

407.- La barca de Juan "Patarra"

407.- La barca de Juan "Patarra"


El marinero salió

a buscar peces al mar;

las olas suben y bajan

a modo de tobogán.


Como cáscara de nuez,

la barca de Juan "Patarra"

entre las olas se pierde,

y se pierde en la distancia.


Después de algunas horas,

la barca volvió a la playa,

y es que era Juan "Patarra"

un pescador con agallas.


Entre su pesca traía

calamares y doradas,

pargos, urtas y lubinas

y otros peces de escamas.


La sonrisa de mi padre

era toda una leyenda

de triunfos y laureles,

de victorias y trompetas.


Un día dejó su barca,

recostada, en la playa.

Yo lo recuerdo ahora,

navegando entre las aguas.


La sonrisa que trae

viene diciendo

que hoy sólo quiere

pescar mi sueño.

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lunes, 23 de marzo de 2026

406.- Sablazo

 406.- Sablazo


En aquel tiempo, en mi pueblo,

había un hombre que llevaba

el féretro hasta el difunto,

pero cargado a su espalda.


Ver a este hombre por la calle,

con el féretro a cuestas,

presagiaba mala suerte.

-¿Quién es la persona  muerta?


Pregunta que se hacían 

unos a otros los paisanos.

Los niños al ver a este hombre

vociferaban: ¡Sablazo!


Una y otra vez: ¡Sablazo!

El buen hombre, ataúd a cuestas,

encorvado por la carga,

no levantaba cabeza.


Con el féretro atado

con una gruesa cuerda

que se la llevaba al pecho,

iba con su "cruz" a cuestas.


Los niños seguían gritando

al tiempo que se alejaban;

¡Sablazo, Sablazo! ¡Pobres!

La muerte les asustaba.


El buen hombre continuaba

como si no oyera nada;

con su trabajo de muerte 

y niños en desbandada.

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