421.- Atardecer de ensueño
El viento mueve las ramas
del laurel de mi jardín.
En el patio, a la fresca;
La tarde, rosa carmín.
Se atenúa el calor
y el aire es placentero.
El momento es idóneo
y el atardecer, de ensueño.
Y así, de brazos caídos
y sensación agradable,
sentado en una silla,
veo como pasa la tarde.
Se apagan las hortensias
y se encienden las farolas.
De momento, un lucero
se acentúa entre las sombras.
No hay tiempo para pensar.
Hay que dejarse llevar
por este feliz instante
que me hace levitar.
No se precisa ver más.
Es como si el firmamento
cayera sobre los hombros
del hombre, en el tiempo.
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